sábado, 8 de agosto de 2015

La pequeña Francia de Centro América.
Uno de mis maestros de diseño se refería al centro histórico de San Salvador como la pequeña Francia de centro américa, decía que bajo este título se reconocía a nuestra capital durante la primera mitad del siglo xx.
Los edificios que ahora, aun, podemos disfrutar, pertenecen en su mayoría al estilo arquitectónico renacentista francés que está dentro del neoclasicismo, los diseños eran traídos de Europa y en muchas ocasiones eran copiados de edificaciones existentes en ese continente.
La gente de clase alta que habitaba en la zona más importante de la ciudad de aquella época viajaba constantemente a Francia, Italia y otros países del viejo mundo, a esto se atribuye que el estilo arquitectónico adoptado en nuestro país sea prácticamente una copia de lo que estos viajeros veían en aquellas lejanas ciudades.
Un ejemplo de esto es el monumental Teatro Nacional, el edificio tal y como lo conocemos fue inaugurado en 1917, ya que el anterior fue destruido en 1910 por un incendio, el diseño estuvo a cargo del arquitecto francés Daniel Beylard que fue elegido a través de un concurso internacional promovido por el gobierno salvadoreño. El teatro cuenta con capacidad para  un aproximado de 700 personas,  tiene dos fachadas vistas, una que se dirige hacia la plaza Morazán (la principal) y la otra hacia la 2da av norte. Su fachada principal presenta detalles muy propios del neoclasicismo, columnas jónicas, frontispicios y detalles pertenecientes al rococó y al art nouveau, en sus interiores destacan sus hermosas lámparas en forma de araña y el mural, del pintor Carlos Cañas, plasmado en el interior de la cúpula elipsedoisal de la gran sala, podría seguir enlistado las características por las que esta joya arquitectónica de convirtió en patrimonio nacional en 1979, pero la idea no es esa, si no invitarlos a que visiten y sean parte de ese pasado que estamos dejando escapar, que recordemos que alguna vez nuestro centro histórico fue tan bello que era comparado con Francia.


Ana G. Castro.

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